En nuestros días se ha reivindicado el diálogo como medio para resolver los conflictos, ya sean de índole social, educativo, político, ambiental o económico; arrojando secuelas productivas cuando se toleran las ideas, opiniones y puntos de vista de los diferentes participantes.
La hermenéutica, es una herramienta que tiene como misión comprender el sentido de las expresiones lingüísticas, reconocer al otro, el derecho a la diferencia, el respeto a distintos puntos de vista, ya que toda ética debe comenzar por la comprensión del otro, que no significa necesariamente que esté de acuerdo con él. Sí, de manera conjunta, se intenta llegar a consensos en cuanto a terminología, en cuanto a usos lingüísticos, se hace el esfuerzo por comprender el mensaje del otro, se estará creando la base del acuerdo ético, del acuerdo social.
Los últimos meses en Venezuela han marcado historia, debido a la presencia, al sentir de la crisis ambiental, se aprecia la alarma en el suministro de la energía eléctrica, se padece de ciclos de invierno y verano desfasados, el aumento de la temperatura, por mencionar algunos. Esto puede formularse como una crisis de planteamiento ético de nuestras relaciones con el progreso científico, con los demás seres vivos y con nuestro mundo. Cuando prevalecen los derechos y se aminoran los deberes, tanto individuales como colectivos; donde todos exigen mejores servicios de transporte, electricidad, agua, combustible, aseo urbano, urbanismos, Universidades, Colegios, carro/persona; se acelera el deterioro del ambiente. Cuando crece sin control el sector industrial y urbanismos, se origina estragos en el ambiente y aumenta la crisis ecológica global.
El progreso del sector industrial favorece el desarrollo de un país, sin embargo, cuando se carece de medidas eficientes y eficaces de control y seguimiento de emisiones industriales (contaminantes del aire), efluentes industriales (contaminantes del agua) y residuos industriales (contaminantes del suelo), no se establece un equilibrio dialógico entre los dueños del sector productivo, los trabajadores, la sociedad y el respeto al medio ambiente.
Es irrefutable la puesta en marcha de acciones de vigilancia a nivel Internacional que garanticen un crecimiento industrial limpio, como el Protocolo de Kyoto, que promueve una reducción de emisiones contaminantes, principalmente Dióxido de Carbono. Si esto no sucede, el calentamiento global podría exterminar a una cuarta parte de todas las especies de plantas y animales de la tierra para el 2050.
Se deben crear mecanismos congruentes de integración que frenen la producción de gases de efecto invernadero, originados por las industrias sin control, por la deforestación improcedente, por el uso inadecuado de fertilizantes y herbicidas, por la adquisición de electrodomésticos de alto consumo de energía, por el uso descomunal de automotores, entre algunos. No bastan las declaraciones universales de derechos, son necesarias también las declaraciones universales de los deberes o responsabilidades morales, dentro del marco racional de la ética del discurso. Este es uno de los aportes fundamentales a la solución de la crisis ecológica, desde la proposición de la ética dialógica.
Es necesario desde los primeros años escolares educar a nuestros niños acerca de la importancia del cuidado al medio ambiente e ir profundizando en cada una de las etapas de formación académica. Igualmente, es indispensable comprometer al núcleo familiar para fomentar los modelos a seguir, los valores de ética, los principios, apartar el desinterés; crear y motivar la cultura de prevención.
Es un gran error catalogar el tema ambiental como una moda, sí asumimos la definición “como algo pasajero”, caso contrario sí la definición es tomada desde el punto de vista estadístico la cual señala que moda es “el valor con una mayor frecuencia en una distribución de datos”, es decir, algo que se repite. Deberíamos ser estadistas, en el caso del ambiente, repetir, ahondar más, hasta crear conciencia en nuestros estudiantes universitarios.
No existe Universidad o Tecnológico venezolano, que oferte carrera que dentro de sus prácticas profesionales no altere, de una u otra forma el ambiente, por lo cual es fundamental la capacitación obligatoria en esta área.
En las carreras del Agro (Agronomía, agroindustrial, agroforestal, etc.) se les enseña a combatir plagas y malezas, actividad que realizan con plaguicidas, insecticidas, pesticidas y herbicidas, venenos que al ser arrojadas al suelo, sin control, causan un daño imperdonable al ambiente, peor aún si llueve y estos llegan a ríos y lagunas, pudiendo causar muerte de peces y desequilibrios en ecosistemas.
En Universidades y Tecnológicos que ofrecen carreras técnicas, se distribuyen asignaturas de transformación de materiales y energía, donde se emiten gases tóxicos, se desechan residuos, se liberan aguas contaminadas, todos los procesos presentes en un proceso productivo y/o de servicio. En el caso de Informática y Sistemas, se les infunde que la vida útil de un computador cada día es menor, ya que el software y el hardware deben ser innovadores, convirtiéndose en una gran basura y carga para el ambiente.
En el caso de carreras donde su desempeño profesional lo ejecutan en oficinas o aulas de clases; Administración, Derecho, Educación, etc., donde se requiere el uso de gran cantidad de papel, que nunca se recicla ni se reutiliza, constituyendo un peso para el ambiente. En Turismo y hotelería, no solo es importante la formación en gerencia, específicamente de servicio al cliente, es significativo el adiestramiento del cuidado ambiental.
Quizás ahora que experimentamos los signos y síntomas del calentamiento global, tomemos conciencia de la magnitud del problema y se lo comuniquemos a nuestros estudiantes, indiferentemente, del área de formación. Términos como “racionamiento de energía, fenómeno del Niño, calima”, hasta hace poco eran desconocidos por la mayoría, esperemos y en nuestras manos está que la lista de términos no siga creciendo.
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